El descubrimiento del Punto G.

El descubrimiento del Punto G

Traducción: Biól. Alberto Rubio Casillas

Nueva imagenComo la mayoría de los grandes descubrimientos, el Punto G y la realidad de la eyaculación femenina han seguido una historia similar. A través de la historia, algunos visionarios valientes y dedicados han surgido de tiempo en tiempo para confirmar  la existencia de este continente sexual inexplorado, a menudo soportando el ridículo de las miradas escépticas en el proceso. Aristóteles fue uno de los primeros que observó a mujeres expulsando fluido durante el orgasmo- En el siglo XVII, el anatomista Alemán Regnier de Graf describió una “próstata femenina” o cuerpo glanduloso (corpus glandulosum), el cual expulsaba fluido, aumentaba la líbido, y causaba placer. En sus hallazgos él mencionó: “La función de la “próstata”   es generar un jugo pituitoseroso el cual hace a la mujer más libidinosa… y la descarga de la próstata causa tanto placer como en el caso de la próstata masculina”.

Al final de la Segunda Guerra Mundial, un ginecólogo Alemán, el Dr. Ernst Grafenberg escribió acerca de “…una zona erógena que puede siempre encontrarse en la pared anterior de la vagina a lo largo del curso de la uretra”.

De acuerdo a sus hallazgos, esta zona erógena se distendía  cuando era estimulada y “se abombaba grandemente al final del orgasmo”. En los 70´s, mientras trataban a mujeres que presentaban Incontinencia Urinaria, el Dr. John Perry y la Dra. Beverly Whipple, hicieron un ¿descubrimiento? importante que los condujo al Punto G.

Típicamente, las mujeres que padecen de Incontinencia Urinaria tienen músculos pélvicos débiles o atrofiados. La fuerza de estos músculos puede ser medida por medio de un miógrafo (aparato de mide las contracciones de un músculo). Es factible fortalecer estos músculos enseñando a las mujeres los ejercicios de Kegel (una técnica para fortalecer el músculo pubococcigeo o “PC”.

Sin embargo, Perry y Whipple descubrieron que algunas mujeres que supuestamente sufrían de Incontinencia Urinaria tenían músculos pélvicos muy fuertes. Además, estas mismas mujeres con fuertes músculos pélvicos a menudo referían que la única ocasión que ellas (accidentalmente) liberaban fluidos a través de la uretra era durante la relación sexual.

En 1980, en la Reunión Nacional  de la Asociación Americana de educadores Sexuales, Consejeros y Terapistas, y también en la Reunión Internacional de la Sociedad para el Estudio Científico de la Sexualidad( 1980), Perry y Whipple presentaron sus primeros hallazgos acerca del Punto G y la eyaculación femenina. Después, en 1982, junto con Alice Kahn Ladas, publicaron un libro explicando el Punto G, la eyaculación femenina, la importancia de tener músculos pélvicos saludables, y una nueva comprensión del orgasmo humano. Este popular libro se titula: “El Punto G y otros descubrimientos acerca de la sexualidad humana”.

Más allá de esto, muchos de los médicos que examinan a mujeres diariamente están inseguros de la existencia del Punto G. En defensa de estos médicos, debemos considerar que:

1)    El Punto G no puede ser “ visto” sin hacer una disección de la pared anterior de la vagina

2)    Es virtualmente indetectable hasta que se estimula.

Si tomamos en cuenta que el objetivo de los ginecólogos al revisar a una paciente no es estimularla sexualmente, se entiende porqué ellos han fallado al detectar el Punto G.

Tras la estimulación inicial del Punto G, algunas mujeres sienten una fuerte y urgente necesidad de orinar. Esto puede deberse a una necesidad legítima o a una “sensación fantasma” dependiendo de si la vejiga urinaria está llena, parcialmente llena o vacía. En el caso de una vejiga llena o parcialmente llena, la presión aplicada cerca de la uretra y la vejiga puede  originar una necesidad real de orinar. Sin embargo, si la mujer orinó antes de la relación sexual, esta sensación puede originarse por la estimulación del Punto G.

Comentario: En mi opinión, la sensación de necesidad de orinar se produce tras la estimulación del Punto G, que se distiende o hincha por la acumulación del líquido producido por las glándulas parauretrales. El aumento de tamaño de esta próstata femenina ocasiona una compresión en la base de la vejiga y la uretra y por eso es que las mujeres sienten deseos de orinar, aunque la vejiga urinaria esté vacía.

Gracias a la colaboración del Biólogo Alberto Rubio, para aportar de manera científica esa mencionada existencia del “Punto G”.

Con este artículo podemos conocer más acerca del tan mencionado “Punto G” el cual tiene una función específica dentro de la relación sexual. Simplemente deja de lado que solo existe el clítoris.

Nos lleva a autoexplorarnos, descubrir que nuestro cuerpo tiene la naturaleza de disfrutar ante cualquier estímulo agradable, la importancia radica en romper con aquellas barreras mentales que no nos permiten avanzar en el redescubrimiento de nuestra sexualidad.

Hasta pronto: A. Janeth Peralta Uribe.

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