Sexualidad en la tercera edad, 28 de agosto: “Día de los abuelos”.

Saber cómo envejecer es la obra maestra de la sabiduría

Hablando de las personas en la tercera edad, solemos asociarlas con la sabiduría, experiencia, amor, ternura. Pero hemos imaginado siquiera que también viven su sexualidad?

A partir de los 60 años tanto en hombres como en mujeres, se van experimentando diversos cambios biológicos, psicológicos, sociales y sexuales. Es visible el poder notar una disminución significativa en sus funciones y en su ritmo de vida.

La vejez puede dividirse de la siguiente manera:

Estereotipos de la vejez

Y…. la sexualidad

Una investigación estadounidense demuestra que, aunque el paso de los años conlleva una reducción de la actividad sexual, la mayoría opta por seguir manteniendo relaciones pasados los 70 años.

Ésta es una de las principales conclusiones a las que llegó un grupo de expertos de la Universidad de Chicago tras estudiar los hábitos sexuales de 3.005 adultos (1.550 mujeres y 1.455 hombres), con edades comprendidas entre los 57 y los 85 años.

Tal y como señalan estos autores en “The New England Journal of Medicine” (NEJM), casi tres de cada cuatro (un 73%) adultos entre 57 y 64 años afirmaron ser activos sexualmente. Es decir, haber mantenido algún contacto sexual (sin necesidad de coito u orgasmo) durante los 12 meses anteriores a la entrevista.

Esta cifra se redujo hasta el 53% entre los participantes de 65 a 74 años y hasta un 26% entre los 75 y 85 años. Aunque este último grupo mostró una menor actividad sexual, la mitad de los que seguían manteniendo relaciones, en esta franja de edad, aseguró hacerlo con una frecuencia de dos o tres veces al mes.

Un 58% de los participantes más jóvenes (de 57 a 64 años) afirmó seguir realizando sexo oral, frente al 31% de los adultos con edades entre los 75 y lo 85 años. Al valorar la masturbación se encontró un patrón similar; mayor frecuencia en función de una menor edad.

La percepción de la sexualidad

Las necesidades del ser humano no cambian, sin embargo debido a que en nuestra cultura, la sexualidad se asocia con una estética joven y vigorosa, su existencia en los ancianos se ha convertido en un tabú.

Se piensa que toda persona mayor de 60 años está inutilizada para sentir placer, deseo e interés sexual. De hecho, la sola idea de una relación sexual entre adultos mayores se piensa como antiestética, incluso como algo que simplemente no debe ser.

Los cambios que se sufre cuando ya no se es tan joven, no afectan la sexualidad. En la mujer anciana o de la tercera edad, el primer cambio que se evidencia es la menopausia, que no tiene efectos en el comportamiento sexual, más que la vagina acartonada, cierta lentitud en la respuesta sexual y en la aparición de la excitación. Ninguno de estos cambios imposibilitan el buen desarrollo de una relación erótica.

En el caso de los hombres, los cambios tampoco influyen en su desempeño sexual, sin embargo si aumenta el lapso entre el estímulo sexual, y la aparición de la erección, ésta última puede volverse menos firme, su producción de semen, pero no de espermatozoides, disminuye; así como la intensidad de las contracciones musculares. También se puede dar la dificultad de responder a nuevos estímulos después de un contacto sexual anterior.

Además es innegable que por salud, mantener una vida sexual activa es muy recomendable, pues además de levantarnos el ánimo, nos mantiene en mejor condición física y ayuda al mejor funcionamiento del sistema cardiovascular.

¿Qué sucede en esta etapa?

Es necesario enfocar la vivencia erótica – afectiva desde otra perspectiva, consentir que la respuesta sexual se modificará, sin embargo esto no quiere decir que desaparezca el deseo sexual, solamente existe una disminución en la rapidez de la respuesta, a diferencia de la juventud y adultez.

Algunas parejas de la tercera edad, optan por buscar alternativas en su vivencia erótica, entendiéndose ellos mismos en cuanto a no solo una genitalidad absoluta. Pues se van retomando aspectos desde:  el coqueteo, las caricias, los besos, el placer de sus sentidos y ello los lleva a tener una satisfacción sexual plena.

Dentro de la vejez, es necesario que se pueda buscar un estímulo sexual efectivo (ESE) para que se propicie la estimulación en ambos integrantes de la pareja. Para lo cual es necesario establecer un tipo de comunicación asertiva, que permita entender a partir de qué se desea y qué no se quiere en la relación erótica, estableciendo límites.

Estimulo sexual efectivo (ESE): Cualquier situación, acción, objeto, que provoque una respuesta sexual se le denomina ESE, el cual es capaz de iniciar una respuesta sexual en el ser humano. Los estímulos pueden provenir del propio organismo o del exterior. (Álvarez, Gayou)

Distinguimos seis tipos:

a. Estímulos Visuales: que son aquellos que incitan al estimular la vista, como personas, revistas, películas, objetos, espejos, lencería, etc.

b. Estímulos Auditivos: que son aquellos que incitan al estimular la audición, como gemidos, jadeos, palabras, música.

c. Estímulos Olfativos: cuya característica es estimular el sentido del olfato, como perfumes, colonias, aromatizantes, el olor propio de una persona, flores.

d. Estímulos Gustativos: los cuales incitan gracias a su influencia en el sabor, como la miel, leche condensada, crema de chantillí, frutas.

e. Estímulos Táctiles: son aquellos cuya textura influye sobre el sentido del tacto, como la seda, las plumas, las caricias, arañazos, nalgadas.

f. Estímulos Fantaseosos: en los cuales lo que media es la imagen de una persona, lugar, o acción específicas, que no se encuentran presentes de manera física en ese preciso momento, como fantasear con hacer el amor en la playa desierta, en un hotel de montaña, sobre el césped, en un automóvil.

Concluyendo:

La vivencia sexual en la tercera edad, también es una experiencia inolvidable si así decide llevarlo la pareja, no es algo grotesco, inusual, simplemente forma parte de su vida diaria, respetarlo y pensar que posiblemente se llegue a esa edad, nos permitirá plantear el cómo queremos experimentar la vivencia erótica en esa etapa y qué estamos dispuestos a aportar para empezar a hacer la diferencia.

Hasta la próxima: A. Janeth Peralta Uribe.

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