¿Filias y parafilias?

Dentro de la vivencia sexual, el ser humano enfrenta diversas situaciones en momentos precisos de su vida.  Evaluando si lo que le gusta ¿es normal? ¿No es algo enfermizo? ¿es algo depravado? Todas estas interrogantes surgen cuando se hace frente a sensaciones, experiencias, emociones, pensamientos que no son usuales en la vida de la persona.

Sin embargo, hablar de lo normal o no, dentro de la sexología , es poder abordar la diversidad de expresiones comportamentales, eróticas y afectivas existentes. Lo cual sería un tanto ambicioso conseguirlo. Poder unificar dichas expresiones en algo común al promedio de la población.

Por ello cabe diferenciar los conceptos filia y parafilia. El término Filia, fue acuñado por John Money, quien lo consideraba un “gusto por” no enfocándose exclusivamente a la sexualidad o la genitalidad. Hablando de gustos en cualquier aspecto de la vida. Por su parte, Álvarez Gayou lo denomina “expresiones comportamentales de la sexualidad” lo cual permite abordar dichas expresiones en un sentido más amplio.

Anteriormente el término filia era considerado como sinónimo de: desviaciones, perversiones, anormalidades, aberraciones o enfermedades. De esta manera, cualquier manifestación de la sexualidad que no correspondía al promedio, era señalado.

Las filias se manifiestan en dos niveles: erótico y afectivo. Así es posible tener una filia en un aspecto afectivo, tanto como erótico.

La Parafilia, es aquella filia que causa daño al propio individuo u otros. Cualquier filia puede ser parafilia, teniendo un nivel desde leve a agudo. La parafilia afecta a la persona que lo desea, al igual que aquella o aquellas personas que están directamente relacionadas con dicho individuo.

Por ello se considera replantearse una conducta válida, que se caracteriza por:

ü  Conocer el acto y sus consecuencias

ü  No causar daño psicológico y físico

ü  No utilizar la violencia

Quizá decir que somos fílicos o nuestra pareja tiene cierta filia, son términos poco utilizados en nuestro lenguaje o en ocasiones empleados de forma errónea. México, por ejemplo, es un país necrofílico a nivel afectivo. Pues se dedica un día durante el año (2 de noviembre) para rendir culto a los seres queridos que ya murieron. Se guardan objetos, ropa, fotografías y todo aquello que haga recordar en lo material a ese ser querido que ya ha muerto. Este ejemplo puede volverse parafilia, en el momento que me causa un daño o a otra persona, con el objetivo de generar placer que solamente se satisface de esa manera.

Algunos ejemplos de filias y parafilias son:

Zoofilia: gusto por animales (afectivo o erótico)

Necrofilia: gusto por la muerte o lo relacionado con ella.

Rinofilia: gusto por oler.

Coprofilia: gusto por el escremento.

Urofilia: gusto por la orina.

Tribofilia: gusto por tocar.

Gerontofilia: gusto por relacionarse con una persona 10 años mayor. (solo en mayores de edad)

Paidofilia: gusto por personas 10 años menores. (solo en mayores de edad)

Masoquismo: gusto por el dolor propio, respetando hasta qué nivel. Cuando existe agresión o se rompe el límite del dolor, hablamos de una parafilia.

Sadismo: gusto por ocasionar el dolor a otra persona. Generalmente existe en una relación una persona sádica y otra masoquista.

Polirelación: relación con más de dos personas. Eróticamente son actos sexuales en conjunto.

Intercambio de pareja: en grupos. Los swinger es más frecuente.

De esta manera es posible que cada persona identifique el cómo me relaciono erótica y afectivamente conmigo y mi entorno. Si dentro de la relación de pareja existe filias o parafilias, donde esto puede llevar a un crecimiento en la pareja, solo cuando existe la conducta válida y es algo de común acuerdo. Contrario a ello, puede ser causa de conflictos o separaciones.

Experimentar la expresión de nuestra sexualidad no es algo que nos marque o dañe, simplemente se necesita identificar cuál filia tengo, qué me gusta, cómo lo manifiesto. No solamente considerarlo como algo de tipo erótico, sino en un sentido afectivo también es posible disfrutarlo. Buscar alternativas para disfrutar nuestra sexualidad, de manera libre, responsable y consciente que nos permita explorar, descubriendo sensaciones no conocidas.

La importancia de esto radica en tener la capacidad de conocernos, cuáles son nuestros gustos, miedos, limitantes. Con ello será posible lograr una sexualidad más plena.

Hasta pronto: A. Janeth Peralta Uribe (Psicóloga y Sexóloga)

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One thought on “¿Filias y parafilias?

  1. Gabriel

    Creo que una diferenciación más exacta en materia de sexualidad radica en el hecho de que la filia puede ser usada recurrentemente por un individuo para disfrutar de su respuesta sexual, sin que necesariamente depende de ella. Mientras que una parafilia ocurre cuando el individuo no puede lograr disfrutar de su respuesta (excitación, meseta, orgasmo, resolución) si no dispone de la actividad de que es objeto su parafilia.

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