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Mente y cuerpo

Nos hemos preguntado ¿por qué enfermamos? biológicamente nuestro organismo tiene la capacidad de autorregularse cuando algo le resulta amenazante. Sin embargo en diversas ocasiones, al descartar cualquier causa médica, nuestro cuerpo continúa presentando una serie de síntomas y malestares que comunican una inconformidad.
El estilo de vida actual, nos lleva a “tragarnos” de distinta manera nuestras emociones, las cuales inicialmente se contraen al interior de nuestro cuerpo, cuando esto ya no es posible, viene su manifestación a través de la enfermedad. Así como distintas expresiones que impactan nuestra estabilidad emocional.

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Por lo tanto, es importante escuchar nuestro cuerpo, conocernos, saber identificar de dónde viene dicho malestar. El trabajo de la terapia corporal, contribuye a concientizar y expresar dichas emociones. En un proceso terapéutico, no solo manifestamos con las palabras, nuestro cuerpo tiene su propio lenguaje y muchas veces no lo escuchamos.
En ‪‎Espacio Integral se trabaja no solo con la verbalización del sentimiento, sino a través de la conciencia y expresión de nuestro cuerpo, el cual necesita desahogar todo aquello que le ocasiona un malestar, manifestándose a través del dolor.

Depresión

Datos y cifras.

  • La depresión es un trastorno mental frecuente. Se calcula que afecta a 350 millones de personas en el mundo.
  • La depresión es la principal causa mundial de discapacidad y contribuye de forma muy importante a la carga mundial general de morbilidad.
  • La depresión afecta más a la mujer que al hombre.
  • En el peor de los casos, la depresión puede llevar al suicidio.
  • Hay tratamientos eficaces para la depresión.

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Generalidades.
La depresión es una enfermedad frecuente en todo el mundo, y se calcula que afecta a unos 350 millones de personas. La depresión es distinta de las variaciones habituales del estado de ánimo y de las respuestas emocionales breves a los problemas de la vida cotidiana. Puede convertirse en un problema de salud serio, especialmente cuando es de larga duración e intensidad moderada a grave, y puede causar gran sufrimiento y alterar las actividades laborales, escolares y familiares. En el peor de los casos puede llevar al suicidio. Cada año se suicidan más de 800 000 personas, y el suicidio es la segunda causa de muerte en el grupo etario de 15 a 29 años.
Aunque hay tratamientos eficaces para la depresión, más de la mitad de los afectados en todo el mundo (y más del 90% en muchos países) no recibe esos tratamientos. Entre los obstáculos a una atención eficaz se encuentran la falta de recursos y de personal sanitario capacitados, además de la estigmatización de los trastornos mentales y la evaluación clínica inexacta. Otra barrera para la atención eficaz es la evaluación errónea. En países de todo tipo de ingresos, las personas con depresión a menudo no son correctamente diagnosticadas, mientras que otras que en realidad no la padecen son a menudo diagnosticadas erróneamente y tratadas con antidepresivos.
La carga mundial de depresión y de otros trastornos mentales está en aumento. En una resolución de la Asamblea Mundial de la Salud adoptada en mayo de 2013 se abogó por una respuesta integral y coordinada de los países al problema de los trastornos mentales.

No hagas caso omiso, la depresión puede llevar en casos muy severos al suicidio.

Erotismo Femenino

En la relación de pareja es frecuente escImagenuchar por parte de muchas mujeres que los hombres sienten menos deseo de mantener caricias, o no dedican tiempo suficiente a dichas caricias, especialmente en zonas del cuerpo no genitales. Los hombres, en cambio, se quejan con frecuencia de que su pareja siente menos deseo que ellos ante las relaciones de coito. Estas diferencias se ponen de manifiesto también en la mayoría de estudios sobre sexualidad masculina y femenina, y es que en general, existen diferencias entre la erótica de mujeres y de hombres.

 Con frecuencia se observa que el erotismo femenino se encuentra distribuido por todo el cuerpo, por toda la superficie de la piel. Además, las mujeres (en general) tienen menos erotizados los genitales que los hombres, algunas mujeres incluso, no los han erotizado en absoluto, no han aprendido a estimularlos, a masturbarse, ni tampoco a tener orgasmos.

Por otro lado, las mujeres que sí han aprendido a erotizar los genitales, suelen disfrutar más con caricias en los genitales (con la mano, boca, etc.) que con el coito, debido a la posición del clítoris.

En cuanto a los hombres, el erotismo masculino tiende a concentrarse con más frecuencia en los genitales. A veces, el hombre no ha erotizado el conjunto de la piel, sino que ha erotizado principalmente la zona genital, y no concibe un encuentro erótico si no está presente de algún modo la estimulación de dicha zona genital (y especialmente, el coito).

Un aspecto que influye en estas diferencias es la educación sexual diferencial que se proporciona a mujeres y hombres. A las niñas no se les enseña, precisamente, a conocer y amar sus genitales, y a los niños, con frecuencia, se les acaricia menos y no se les enseña a valorar el contacto físico (besos, abrazos…) en la misma medida que a las niñas.

Por supuesto, hay que recordar también que estamos hablando en general, hay hombres particulares con el erotismo muy repartido por el cuerpo y mujeres particulares con los genitales muy erotizados.

 

 

¿Qué suelen desear las mujeres (en general)?

Es frecuente encontrar que las mujeres heterosexuales se quejan de que si su pareja (hombre) las acaricia, es porque desea una relación coital (o, como mínimo, genital), y el uso de la caricia es un instrumento para “poner a tono” a la pareja. Muchas mujeres afirman que desearían intercambiar más caricias con su pareja, sin que esto necesariamente, tuviera que acabar en un encuentro genital o coital (no necesariamente siempre).

 En ocasiones, también se menciona por parte de muchas mujeres que las caricias utilizadas por sus parejas son demasiado “directas”, concentrándose principalmente en zonas tales como: mamas, genitales, nalgas, descuidando otras zonas que para la mujer, sin embargo, resultan muy placenteras.

 Y cuando la mujer ha aprendido a erotizar sus propios genitales, usualmente afirma disfrutar más con caricias en los genitales (con la mano, con la boca, frotando sus genitales con el cuerpo de la pareja) que con la penetración.

  ¿Qué suelen desear los hombres (en general)?

El hombre, en cambio, ha sido educado para concentrar su erotismo en sus genitales y en los genitales de la propia pareja, con lo cual con frecuencia no ha aprendido a erotizar el resto de su cuerpo, y percibe las caricias en zonas no genitales como muestras de afecto o cariño, más que como contactos eróticos. Por ello, en las relaciones eróticas gusta en menor medida las caricias con su pareja, o bien las usa como “preliminares” (en general, no olvidemos que todos los hombres no son iguales y no todos tienen los mismos gustos).

Además, si hay contacto genital, el varón suele preferir el coito, que es adecuado para su propio orgasmo pero en la mayoría de las ocasiones no para el orgasmo femenino (para el orgasmo femenino serían más adecuadas las caricias cerca del clítoris con las manos, boca). Obviamente, como consecuencia de esto, la mujer tarda más en excitarse, o incluso en muchos casos no se excita o no disfruta.

Pero los hombres también se encuentran con una dificultad añadida: por el rol pasivo que en muchos casos asume la mujer, tampoco le comunica a él sus preferencias eróticas, o si lo hace no suele insistir sobre éste punto (pensando que lo que él hace será “lo correcto”).

 

Crear puntos de encuentro

 A muchas parejas les beneficiaría aprender a disfrutar de las caricias por sí mismas, sin usar siempre la caricia como un camino hacia el coito o hacia el encuentro genital.

A las mujeres en general les beneficiaría aprender a conocer y amar los propios genitales, como una parte más del cuerpo que también es hermosa, y que puede producir sensaciones agradables. En este sentido, la mujer podría aprender del varón, que suele conocer y tener muy erotizados los genitales.

También a la mujer en general le vendría bien desprenderse un poco del rol pasivo que tradicionalmente se le ha asignado, y aprender a tener orgasmos por sí misma (en la masturbación, por ejemplo), para después poder compartir este conocimiento con su pareja (o para disfrutar a solas).

A los hombres en general les beneficiaría aprender a disfrutar de caricias en zonas no genitales. En este caso sería el varón el que podría aprender de la mujer a disfrutar de la erótica de todo el cuerpo (no sólo la genital), con lo cual tendría más posibilidades para el placer.

También se beneficiaría el varón de un rol más pasivo en la relación, que le libraría de la carga de “ser siempre el experto o el director de los encuentros”. Y por supuesto, ambos se beneficiarían de aprender a pedir, de comunicar los propios gustos, y escuchar y atender (en la medida de lo posible) los de la otra parte.

 

El erotismo femenino, es una gama de posibilidades por descubrir, conocernos, explorarnos, sobre todo comunicación con la pareja; todo ello permite romper con mitos, tabúes, miedos respecto a la sexualidad. Sencillamente, disfrutar con placer y responsabilidad el encuentro con la pareja.

Todo el cuerpo tiene sensibilidad, toda la piel puede producir sensaciones y placer agradables…  (Janeth Peralta. Psicóloga y Sexóloga)

https://www.facebook.com/reinventatussentidos

EL PLACER DE MI FEMINIDAD

“EL PLACER DE MI FEMINIDAD” para todas esas mujeres interesadas en asistir y darse la oportunidad de descubrir nuestro erotismo, sensualidad y feminidad… Los días: Viernes 30 de noviembre y Jueves 6 de diciembre.

Horario: 18:00 a 20:00 hrs. En espacio Integral.

Cupo: 10 personas, reserva tu lugar con anticipación…..

Maltrato infantil y abuso sexual.

El fenómeno del maltrato infantil (MI) es tan antiguo como la humanidad; sin embargo, es recién a partir del siglo XIX que la sociedad comienza a tomar conciencia del problema.

En 1959, las Naciones Unidas proclaman la Declaración
de los Derechos del Niño, concretada en un decálogo
de diez principios, que a pesar de no tener basamento
jurídico vinculante tuvo un gran poder moral.

En 1989, la Asamblea General de las Naciones Unidas
aprobó la Convención sobre los Derechos del Niño.

Las primeras observaciones de niños maltratados fueron
descritas en 1868 por Ambrosio Tardieu, profesor de
medicina legal en París, quien se basó en hallazgos obtenidos
en las autopsias de 32 niños golpeados o quemados
hasta producirles la muerte.

El reconocimiento del abuso sexual (AS) como una forma de maltrato infantil, lo inicia Sigmund Freud (1856 – 1939). No obstante, es en la década de 1960 cuando se reconoce la importancia social del problema, iniciándose el estudio de su incidencia y reconociéndose su importancia clínica.

El maltrato infantil es definido en la actualidad (Organización Mundial de la Salud: 1999) como “toda forma de maltrato físico o emocional, o ambos, abuso sexual, abandono o trato negligente, del que resulte un daño real o potencial para la salud, la supervivencia, el desarrollo o la dignidad del niño en el contexto de una relación de responsabilidad, confianza o poder”

Pueden distinguirse los siguientes tipos de maltratos:

a)      Maltrato físico (activo): toda acción no accidental ejecutada por parte de los padres o cuidadores que provoque daño físico o enfermedad en el niño o lo coloque en grave riesgo de padecerlo.

Por omisión: (negligencia o abandono físico) En este caso las necesidades básicas (alimentación, vestido, higiene, protección/vigilancia, cuidados médicos, educación) no son atendidos por ningún miembro del grupo que vive con el niño.

b)      Maltrato emocional: (por acción) consiste en la hostilidad verbal crónica en forma de insulto, burla, desprecio o amenaza de abandono y constante bloqueo a iniciativas de interacción infantiles. Incluye ser testigo de violencia.

 

Por omisión: (deprivación afectiva) Desatención de las necesidades afectivas del niño, cariño, estabilidad, seguridad, estimulación, apoyo, rol en la familia, autoestima, etc.

 

c)       Abuso sexual: El AS se define como cualquier clase de contacto sexual con un niño menor de 18 años, desde una posición de poder o autoridad sobre el mismo.

El abuso sexual infantil constituye uno de los traumas psíquicos  más intensos y sus consecuencias suelen ser destructivas para  la  estructuración de la personalidad.

En definitiva, la infancia es una etapa que marca la pauta para conformar nuestra personalidad, los niños y niñas también son personas abusadas y explotadas. No basta con estar informados al respecto, sino, tomar las debidas medidas que nos permitan colaborar hacia la estabilidad familiar, emocional y psicológica de esa parte de la sociedad que le llamamos “el futuro del país”.

¿Cómo fue tu infancia?

Hasta pronto: A. Janeth Peralta Uribe (Psicóloga y Sexóloga)

¿Filias y parafilias?

Dentro de la vivencia sexual, el ser humano enfrenta diversas situaciones en momentos precisos de su vida.  Evaluando si lo que le gusta ¿es normal? ¿No es algo enfermizo? ¿es algo depravado? Todas estas interrogantes surgen cuando se hace frente a sensaciones, experiencias, emociones, pensamientos que no son usuales en la vida de la persona.

Sin embargo, hablar de lo normal o no, dentro de la sexología , es poder abordar la diversidad de expresiones comportamentales, eróticas y afectivas existentes. Lo cual sería un tanto ambicioso conseguirlo. Poder unificar dichas expresiones en algo común al promedio de la población.

Por ello cabe diferenciar los conceptos filia y parafilia. El término Filia, fue acuñado por John Money, quien lo consideraba un “gusto por” no enfocándose exclusivamente a la sexualidad o la genitalidad. Hablando de gustos en cualquier aspecto de la vida. Por su parte, Álvarez Gayou lo denomina “expresiones comportamentales de la sexualidad” lo cual permite abordar dichas expresiones en un sentido más amplio.

Anteriormente el término filia era considerado como sinónimo de: desviaciones, perversiones, anormalidades, aberraciones o enfermedades. De esta manera, cualquier manifestación de la sexualidad que no correspondía al promedio, era señalado.

Las filias se manifiestan en dos niveles: erótico y afectivo. Así es posible tener una filia en un aspecto afectivo, tanto como erótico.

La Parafilia, es aquella filia que causa daño al propio individuo u otros. Cualquier filia puede ser parafilia, teniendo un nivel desde leve a agudo. La parafilia afecta a la persona que lo desea, al igual que aquella o aquellas personas que están directamente relacionadas con dicho individuo.

Por ello se considera replantearse una conducta válida, que se caracteriza por:

ü  Conocer el acto y sus consecuencias

ü  No causar daño psicológico y físico

ü  No utilizar la violencia

Quizá decir que somos fílicos o nuestra pareja tiene cierta filia, son términos poco utilizados en nuestro lenguaje o en ocasiones empleados de forma errónea. México, por ejemplo, es un país necrofílico a nivel afectivo. Pues se dedica un día durante el año (2 de noviembre) para rendir culto a los seres queridos que ya murieron. Se guardan objetos, ropa, fotografías y todo aquello que haga recordar en lo material a ese ser querido que ya ha muerto. Este ejemplo puede volverse parafilia, en el momento que me causa un daño o a otra persona, con el objetivo de generar placer que solamente se satisface de esa manera.

Algunos ejemplos de filias y parafilias son:

Zoofilia: gusto por animales (afectivo o erótico)

Necrofilia: gusto por la muerte o lo relacionado con ella.

Rinofilia: gusto por oler.

Coprofilia: gusto por el escremento.

Urofilia: gusto por la orina.

Tribofilia: gusto por tocar.

Gerontofilia: gusto por relacionarse con una persona 10 años mayor. (solo en mayores de edad)

Paidofilia: gusto por personas 10 años menores. (solo en mayores de edad)

Masoquismo: gusto por el dolor propio, respetando hasta qué nivel. Cuando existe agresión o se rompe el límite del dolor, hablamos de una parafilia.

Sadismo: gusto por ocasionar el dolor a otra persona. Generalmente existe en una relación una persona sádica y otra masoquista.

Polirelación: relación con más de dos personas. Eróticamente son actos sexuales en conjunto.

Intercambio de pareja: en grupos. Los swinger es más frecuente.

De esta manera es posible que cada persona identifique el cómo me relaciono erótica y afectivamente conmigo y mi entorno. Si dentro de la relación de pareja existe filias o parafilias, donde esto puede llevar a un crecimiento en la pareja, solo cuando existe la conducta válida y es algo de común acuerdo. Contrario a ello, puede ser causa de conflictos o separaciones.

Experimentar la expresión de nuestra sexualidad no es algo que nos marque o dañe, simplemente se necesita identificar cuál filia tengo, qué me gusta, cómo lo manifiesto. No solamente considerarlo como algo de tipo erótico, sino en un sentido afectivo también es posible disfrutarlo. Buscar alternativas para disfrutar nuestra sexualidad, de manera libre, responsable y consciente que nos permita explorar, descubriendo sensaciones no conocidas.

La importancia de esto radica en tener la capacidad de conocernos, cuáles son nuestros gustos, miedos, limitantes. Con ello será posible lograr una sexualidad más plena.

Hasta pronto: A. Janeth Peralta Uribe (Psicóloga y Sexóloga)

¿Edad madura o vejez joven?

Cuando el ser humano va transitando diversas etapas de su vida diaria, varias son las incógnitas presentadas. Ser joven ha sido considerando en muchas circunstancias como esa etapa de realización, plenitud y madurez sexual. Sin embargo, qué sucede cuando se está terminando la década de los 50s?

Al iniciar la década de los 50s dan comienzo una serie de cambios característicos de dicha etapa. Entre ellos, hay una marcada aparición de canas, piel flácida, vientre abultado en hombres y mujeres, líneas de expresión más notorias, várices, algunas enfermedades crónico – degenerativas; incluso a partir de los 50s cabe la posibilidad de que existan personas que ya son abuelos (as).

Respecto a lo laboral, se encuentran en la última etapa de su vida, pues en su mayoría es en esta década de los 50s e inicios de los 60s cuando llega la jubilación. Acontecimiento afrontado de diversas maneras.

David Barrios lo señala: “Se trata de un periodo de la vida en el que las mujeres y los hombres son suficientemente jóvenes para no ser considerados viejos y lo suficientemente viejos para no ser considerados jóvenes. El resultado es una especie de vivencia limítrofe en la que no se ocupa lugar específico, en cierto modo parecida a otra crisis de vida: la llamada adolescencia”

Por todo lo anterior, la sexualidad también se modifica. Siendo este aspecto donde emergen los principales contrastes y temores. El verse cada vez más alejados (as) de un estereotipo sociocultural de belleza, genera una sensación de decaimiento e incomodidad.

En los hombres, la sexualidad se ve marcada por una lucha de querer aferrarse al no iniciar a envejecer. Esto es notorio con actitudes como: teñirse o injertarse el cabello, comenzar una relación amorosa extra, insinuaciones a mujeres, en si realiza comportamientos que pueden traerle serios problemas.  La respuesta sexual se enlentece, una erección tarda más en presentarse, el tiempo de duración disminuye. Lo cual puede atribuírsele a su relación de pareja, por ello busca emociones novedosas, el deseo de estar con una persona más joven. A menudo dichas experiencias son más eróticas que amorosas. Todo con la intención de reafirmar constantemente la frustrada e insegura “virilidad”.

¿Qué sucede con las mujeres? Respecto a la sexualidad femenina, se ve afectada principalmente en el autoconcepto e imagen corporal. Pues la mujer ha sido vista como bella, atractiva y deseable. Puede surgir un periodo de depresión al verse con arrugas, canas, celulitis, “llantitas”. El ya no verse jóvenes y atractivas, sobre todo por el “qué dirán” y posibles reacciones negativas de su pareja. Contrario a los hombres, en las mujeres suele haber un incremento en el erotismo, pues ya no se está a cargo de bebes, ya pudo haber cesado la paridad, sentirse más independientes por la edad de los (as) hijos (as). La mujer madura que pensase e incluso mantenga una relación con una persona mejor a ella es imprescindible que sea guapa, atractiva, seductora, todo ello por los estereotipos y prejuicios sociales.

La etapa femenina se caracteriza por: menopausia, bochornos, disminución de la elasticidad y capacidad lubricatoria de la vagina, sensaciones de enfermas, decadentes y en ocasiones disminución de autoestima.

Independientemente al género, un adulto maduro se ve afectado por las diferentes presiones que conforman esta demanda social. Aún con esa opinión popularizada por la sociedad, en realidad no existen razones determinantes que justifiquen, ni con hombres o mujeres la reducción cualitativa o cuantitativa de su vivencia erótica.

La carencia radica en una educación sexual donde se incluya desde edades tempranas una información amplia sobre la evolución física de las personas con el paso del tiempo, así como el deterioro físico que lo acompaña, no verlo como ese castigo o impedimento en la vivencia erótica, sino, tener un mejor conocimiento y toma de conciencia acerca de los cambios próximos a experimentarse.

El erotismo puede ser una vivencia maravillosa, enriquecedora y plena pese a la etapa en la cual se esté experimentando. Pues no se marca por la edad, sino por la capacidad que se tenga de poder disfrutarse. ¿Acaso el placer tiene fecha de caducidad?

Hasta la próxima: A. Janeth Peralta Uribe (Psicóloga y Sexóloga).

Sexualidad Femenina.

Sexualidad femenina, el sexo oculto? Hablar de la sexualidad femenina es un tema que ha tomado relevancia y demanda. Anteriormente rodeaba a dicho tema una serie de mitos, tabúes, represiones, miedos, dudas, sin embargo pese a que ya se ha investigado más al respecto. La sexualidad femenina sigue con algunas incógnitas y demandas.

Iniciando con el aspecto biológico, los genitales masculinos se encuentran externos, los genitales femeninos están ocultos. Esta característica es visible incluso desde antes del nacimiento, lo cual permite la identificación de sexo femenino y masculino. Ello trae consigo no solamente la cuestión biológica, pues depende de ello el nombre asignado, las expectativas familiares, sociales y culturales, incluyéndose la manifestación sexual.

El tener genitales ocultos trae consigo un mensaje de sexualidad oculta? Es fácil poder observar los genitales de un niño pues son externos, sin embargo en las niñas esto no resulta sencillo, ya que implica auto explorarse para conocerse mejor y esto no es meramente un acto físico, sino trae consigo un acercamiento a su propia intimidad, la cual está condicionada social, cultural y religiosamente en una frase: “No te toques” ello limita inicialmente la vivencia erótica femenina, pues conforme la niña va desarrollándose experimenta la necesidad de conocerse, tocarse, sin embargo en su mayoría de situaciones esto causa culpa o el ser una mujer mala.

El placer femenino no se había tomado en cuenta hasta la segunda mitad del siglo XX, al poder rechazar al hombre, cuando la mujer no quería tener un contacto sexual.  Expresando un “no quiero” siendo así donde se inicia tomando decisiones sobre su propia vivencia erótica.

¿Existe una sexualidad normal? Algunas mujeres se autocalifican por términos que han escuchado: frígidas, frías, desinteresadas sexualmente, fogosas; sin embargo no es posible encasillar la sexualidad en un rango o cifras, sí es posible hacer una comparación de cada vivencia erótica – sexual, considerando la propia persona con su pareja. Entendiendo será más factible entender con mayor claridad la propia experiencia sexual.

La sexualidad es un terreno muy especial en el cual se conjugan: lo biológico, psicológico, cultural, social, familiar, religioso. Todo ello puede afectar directamente el “yo” tanto de hombres como mujeres. El no ser la pareja sexualmente esperada es algo que ocasiona inseguridad, falta de confianza, alteración en la autoestima, concepto de virilidad y feminidad. Lo cual puede interferir directamente para una posterior relación sexual.

Uno de los grandes errores que se le atribuye a la pareja es el no “saber” lo que es agradable o satisfactorio, por ello es necesario tener un mejor acercamiento al propio cuerpo, experimentar sensaciones que permitan explorar de manera más integral la vivencia erótica – sexual.  Porque la satisfacción sexual es un asunto compartido.

Hasta la próxima: A. Janeth Peralta Uribe (psicóloga y sexóloga)